Los problemas que afectan al caracol africano se refieren principalmente a los daños y molestias medioambientales provocados por la destrucción de jardines, huertas y pequeños cultivos por parte de estos moluscos.
También pueden transmitir gusanos a los humanos, como la meningitis eosinofílica y la angiostrongilosis abdominal, mediante la ingestión de las larvas de estos gusanos que emergen del moco del caracol africano y pueden contaminar alimentos y objetos.
Por ello, lo mejor es protegerse las manos al manipularlos, reduciendo así la probabilidad de infección.
Cuidados al recoger y eliminar animales:
En muchas ciudades brasileñas, poco después de las lluvias, el caracol africano invade patios traseros y terrenos baldíos. Los expertos recomiendan algunas precauciones para el control:
- Para realizar el aseo se deben proteger las manos con guantes o bolsas de plástico para evitar el contacto con el animal.
- Los caracoles recogidos deben triturarse, cubrirse con cal viva y enterrarse.
- Recoger también los huevos, que están medio enterrados, y proceder del mismo modo que con los animales recogidos.
- Los caracoles y huevos recolectados también se pueden matar con una solución de cloro, tres partes iguales de agua por una de cloro, pero se deben dejar completamente cubiertos por esta solución durante 24 horas, antes de ser desechados.
- Tirar agua hirviendo e incinerar también son opciones, pero estos procedimientos deben realizarse de forma segura
- El material embolsado también se puede desechar en la basura común, pero se deben romper las cáscaras para que no acumulen agua, convirtiéndose en posibles criaderos de mosquitos.
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