Causada por el protozoario Leishmania, la leishmaniasis tiene dos formas clínicas: la leishmaniasis tegumentaria o cutánea, que produce lesiones en la piel y las mucosas, y la leishmaniasis visceral, la forma más grave de la enfermedad, que compromete tejidos vitales como el hígado y el bazo.
El transmisor es un insecto llamado flebótomo, que en Brasil es conocido con varios nombres como ala blanca, ala dura, mosquito de paja, tatuquira y cangalhinha. Los cánidos y roedores salvajes son algunos huéspedes del parásito.
Los síntomas de la leishmaniasis son distintos y dependen de la forma de la enfermedad. En el caso de la leishmaniasis tegumentaria o cutánea, los síntomas más comunes son lesiones en la piel y mucosas. En relación con la leishmaniasis visceral, los síntomas suelen estar asociados a fiebre, pérdida progresiva de peso, palidez y agrandamiento del hígado y el bazo, síntoma conocido como hepatoesplenomegalia.
Brasil es uno de los países con mayor incidencia de casos humanos en el mundo. Para combatir la enfermedad, el Ministerio de Salud cuenta con el Programa de Vigilancia y Control de Leishmaniasis.