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Instituto incluye informe sobre conectividad ecológica en la Amazonía.

Lanzado en la COP 30, el capítulo está codirigido por un investigador de IOC Señala cómo la degradación ambiental aumenta los riesgos para la salud.

El Instituto Oswaldo Cruz (IOC/Fiocruz) es parte de un importante informe que presenta, en un lenguaje accesible, evidencia y recomendaciones para preservar la conectividad ecológica, climática, cultural y socioeconómica de la Amazonía. 

publicado el 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 30), o 'Informe de evaluación de la Amazonía 2025: 'Conectividad Amazónica para un Planeta Vivo' reúne contribuciones de 145 expertos de países amazónicos, entre ellos un investigador del Laboratorio Interdisciplinario de Vigilancia Entomológica de Dípteros y Hemípteros de IOCBruno Carvalho y la científica Sandra Hacon, de la Escuela Nacional de Salud Pública Sergio Arouca (ENSP/F).iocruza). 

Juntos firman el capítulo 'Conservación de ecosistemas y su conectividad para la promoción de la salud en la Amazonía.', que aborda, entre otros puntos, cómo la deforestación, la fragmentación forestal, los incendios forestales, la expansión de carreteras, la minería y la urbanización descontrolada acercan a las personas a vectores, huéspedes y patógenos. Ambos fueron invitados por la iniciativa del Panel Científico para la Amazonía (SPA). 


La conectividad ecológica es el enfoque del informe de SPA sobre la Amazonía. Arte: SPA

Un concepto central del informe, la conectividad ecológica se refiere a la integridad de los ecosistemas, paisajes y ciclos climáticos que mantienen vivo y funcional el bosque, y que son fundamentales para regular las enfermedades y garantizar la resiliencia ambiental. 

“Cuando hablamos de restauración ecológica y conectividad ecológica en la Amazonía, también hablamos de salud pública. Es decir, en cualquier debate sobre políticas ambientales o de biodiversidad, debemos incluir también la salud humana, porque todo está interconectado”, señala Bruno. 

Esta visión se alinea con el concepto de Una Salud, según el cual la salud humana, animal y ambiental son interdependientes e inseparables. Esta perspectiva refuerza que cualquier intervención en el territorio impacta directamente en el bienestar de las poblaciones locales y en la prevención de nuevas emergencias sanitarias. 

Comprender el concepto Una Salud es fundamental para desarrollar sistemas de vigilancia eficientes. La mortalidad animal, por ejemplo, puede servir como alerta temprana de enfermedades infecciosas, como la fiebre amarilla. Además, la deforestación y la fragmentación forestal aumentan el contacto entre los humanos y los patógenos, lo que a su vez incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades, explica el investigador. 

Al mismo tiempo, las olas de calor, las sequías, las inundaciones y el humo de los incendios forestales intensifican los problemas respiratorios y cardiovasculares y exacerban las desigualdades sociales, especialmente entre las comunidades locales y los pueblos indígenas.  


Bruno Carvalho codirigió el tercer capítulo junto a la investigadora Sandra Hacon, de la ENSP. Foto de : Rudson Amorim

En este contexto, el informe advierte sobre el llamado «punto de no retorno» para la Amazonía. El término se refiere a un límite crítico en el que la destrucción de la selva desencadena cambios irreversibles en los patrones de lluvia, la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas. 

El documento enfatiza que el riesgo de alcanzar ese límite no es abstracto: varias señales ya indican pérdida de humedad, cambios en los patrones de precipitaciones y degradación acelerada de los ecosistemas.  

Por ello, el texto enfatiza que preservar la conectividad ecológica —restaurar los bosques, fortalecer la conservación y combatir las presiones ilegales— es esencial para evitar que la región avance a una etapa en que el bosque ya no pueda recuperar sus funciones naturales. 

COP 30 y recomendaciones para la acción inmediata 

Compuesto por ocho capítulos, el Informe de Evaluación de la Amazonía 2025 traduce la evidencia científica en recomendaciones prácticas para gestores, gobiernos y organizaciones multilaterales.  

El documento también presenta 31 ‘Llamados a la Acción’, que funcionan como minidocumentos en formato de ‘policy brief’, con lineamientos directos para la implementación de políticas públicas. 

Bruno Carvalho no sólo codirigió el tercer capítulo sobre salud, sino que también es coautor de uno de los Llamados a la Acción, dedicado a prevenir la aparición de nuevos virus pandémicos en la región amazónica.  

'Llamada a la acción 11', titulada 'Evitar una pandemia en la Amazonía'Aborda estrategias para prevenir la aparición de nuevos virus con potencial pandémico, destacando medidas como la reducción del contacto humano con la fauna silvestre, el freno a las actividades ilegales asociadas al tráfico de animales y el fortalecimiento de la vigilancia integrada entre los países amazónicos. 

Otros llamados a la acción abordan temas como la restauración forestal, el fortalecimiento de la vigilancia y la cooperación regional, la preservación de la conectividad ecológica y la integración de indicadores de salud en las políticas ambientales y climáticas. 

Al presentar estas recomendaciones en la COP 30, el documento destacó que conservar la Amazonía y abordar la crisis climática requiere acciones integradas que involucren tanto la protección de los ecosistemas como el cuidado de quienes viven en ellos. 

Lenguaje accesible y participación de líderes indígenas y locales. 

Reconociendo que el estudio del bioma requiere múltiples voces y perspectivas, el informe incorpora contribuciones de líderes indígenas y locales para facilitar el diálogo entre la ciencia, las políticas públicas y los territorios. 

Además de participar como autores principales y secundarios de muchos capítulos, los líderes indígenas y comunitarios también contribuyeron a las etapas de consulta pública y revisión del documento, asegurando que el conocimiento tradicional y las experiencias territoriales se incorporaran en los análisis y recomendaciones. 

Esta dinámica también marcó el capítulo liderado por Bruno y Sandra. Entre los autores afiliados se encontraba el médico Idjarrury Sompré, profesional indígena kanhgág que trabaja en el Distrito Sanitario Especial Indígena de Guamá Tocantins. Según Bruno, la presencia de representantes indígenas, tanto del ámbito de la salud como de otros ámbitos, enriqueció el debate, amplió la comprensión del territorio y fortaleció el compromiso del capítulo con diferentes sistemas de conocimiento. 

La preocupación por la participación y la diversidad de interpretaciones también guiaron la redacción del capítulo. Los autores buscaron un lenguaje claro y accesible para asegurar que las recomendaciones llegaran a diferentes públicos. 

Nos esforzamos por evitar la jerga y los términos excesivamente técnicos. Este documento está dirigido a los responsables de la toma de decisiones y al público en general. Queremos que los mensajes sean comprendidos por quienes no pertenecen al ámbito académico, confirma Bruno. 

El experto afirma que la elaboración colectiva del informe generó diversas experiencias de aprendizaje, especialmente en el diálogo con líderes locales e indígenas. Uno de los puntos planteados en estos intercambios fue la necesidad de ser cautelosos con expresiones como «descubrimiento» en relación con el conocimiento sobre la Amazonía. 

Un líder indígena nos recordó que gran parte del conocimiento que la ciencia está sistematizando es, de hecho, conocimiento ancestral. A veces, no se trata de 'descubrir' algo, sino de establecer un diálogo con conocimientos ya existentes. Este fue un importante ejercicio de reflexión sobre nuestro lugar como científicos y sobre el respeto por otros sistemas de conocimiento, afirmó. 

Lanzado en la COP 30, el capítulo está codirigido por un investigador de IOC Señala cómo la degradación ambiental aumenta los riesgos para la salud.
Por: 
yuri.neri

El Instituto Oswaldo Cruz (IOC/Fiocruz) es parte de un importante informe que presenta, en un lenguaje accesible, evidencia y recomendaciones para preservar la conectividad ecológica, climática, cultural y socioeconómica de la Amazonía. 

publicado el 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 30), o 'Informe de evaluación de la Amazonía 2025: 'Conectividad Amazónica para un Planeta Vivo' reúne contribuciones de 145 expertos de países amazónicos, entre ellos un investigador del Laboratorio Interdisciplinario de Vigilancia Entomológica de Dípteros y Hemípteros de IOCBruno Carvalho y la científica Sandra Hacon, de la Escuela Nacional de Salud Pública Sergio Arouca (ENSP/F).iocruza). 

Juntos firman el capítulo 'Conservación de ecosistemas y su conectividad para la promoción de la salud en la Amazonía.', que aborda, entre otros puntos, cómo la deforestación, la fragmentación forestal, los incendios forestales, la expansión de carreteras, la minería y la urbanización descontrolada acercan a las personas a vectores, huéspedes y patógenos. Ambos fueron invitados por la iniciativa del Panel Científico para la Amazonía (SPA). 


La conectividad ecológica es el enfoque del informe de SPA sobre la Amazonía. Arte: SPA

Un concepto central del informe, la conectividad ecológica se refiere a la integridad de los ecosistemas, paisajes y ciclos climáticos que mantienen vivo y funcional el bosque, y que son fundamentales para regular las enfermedades y garantizar la resiliencia ambiental. 

“Cuando hablamos de restauración ecológica y conectividad ecológica en la Amazonía, también hablamos de salud pública. Es decir, en cualquier debate sobre políticas ambientales o de biodiversidad, debemos incluir también la salud humana, porque todo está interconectado”, señala Bruno. 

Esta visión se alinea con el concepto de Una Salud, según el cual la salud humana, animal y ambiental son interdependientes e inseparables. Esta perspectiva refuerza que cualquier intervención en el territorio impacta directamente en el bienestar de las poblaciones locales y en la prevención de nuevas emergencias sanitarias. 

Comprender el concepto Una Salud es fundamental para desarrollar sistemas de vigilancia eficientes. La mortalidad animal, por ejemplo, puede servir como alerta temprana de enfermedades infecciosas, como la fiebre amarilla. Además, la deforestación y la fragmentación forestal aumentan el contacto entre los humanos y los patógenos, lo que a su vez incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades, explica el investigador. 

Al mismo tiempo, las olas de calor, las sequías, las inundaciones y el humo de los incendios forestales intensifican los problemas respiratorios y cardiovasculares y exacerban las desigualdades sociales, especialmente entre las comunidades locales y los pueblos indígenas.  


Bruno Carvalho codirigió el tercer capítulo junto a la investigadora Sandra Hacon, de la ENSP. Foto de : Rudson Amorim

En este contexto, el informe advierte sobre el llamado «punto de no retorno» para la Amazonía. El término se refiere a un límite crítico en el que la destrucción de la selva desencadena cambios irreversibles en los patrones de lluvia, la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas. 

El documento enfatiza que el riesgo de alcanzar ese límite no es abstracto: varias señales ya indican pérdida de humedad, cambios en los patrones de precipitaciones y degradación acelerada de los ecosistemas.  

Por ello, el texto enfatiza que preservar la conectividad ecológica —restaurar los bosques, fortalecer la conservación y combatir las presiones ilegales— es esencial para evitar que la región avance a una etapa en que el bosque ya no pueda recuperar sus funciones naturales. 

COP 30 y recomendaciones para la acción inmediata 

Compuesto por ocho capítulos, el Informe de Evaluación de la Amazonía 2025 traduce la evidencia científica en recomendaciones prácticas para gestores, gobiernos y organizaciones multilaterales.  

El documento también presenta 31 ‘Llamados a la Acción’, que funcionan como minidocumentos en formato de ‘policy brief’, con lineamientos directos para la implementación de políticas públicas. 

Bruno Carvalho no sólo codirigió el tercer capítulo sobre salud, sino que también es coautor de uno de los Llamados a la Acción, dedicado a prevenir la aparición de nuevos virus pandémicos en la región amazónica.  

'Llamada a la acción 11', titulada 'Evitar una pandemia en la Amazonía'Aborda estrategias para prevenir la aparición de nuevos virus con potencial pandémico, destacando medidas como la reducción del contacto humano con la fauna silvestre, el freno a las actividades ilegales asociadas al tráfico de animales y el fortalecimiento de la vigilancia integrada entre los países amazónicos. 

Otros llamados a la acción abordan temas como la restauración forestal, el fortalecimiento de la vigilancia y la cooperación regional, la preservación de la conectividad ecológica y la integración de indicadores de salud en las políticas ambientales y climáticas. 

Al presentar estas recomendaciones en la COP 30, el documento destacó que conservar la Amazonía y abordar la crisis climática requiere acciones integradas que involucren tanto la protección de los ecosistemas como el cuidado de quienes viven en ellos. 

Lenguaje accesible y participación de líderes indígenas y locales. 

Reconociendo que el estudio del bioma requiere múltiples voces y perspectivas, el informe incorpora contribuciones de líderes indígenas y locales para facilitar el diálogo entre la ciencia, las políticas públicas y los territorios. 

Además de participar como autores principales y secundarios de muchos capítulos, los líderes indígenas y comunitarios también contribuyeron a las etapas de consulta pública y revisión del documento, asegurando que el conocimiento tradicional y las experiencias territoriales se incorporaran en los análisis y recomendaciones. 

Esta dinámica también marcó el capítulo liderado por Bruno y Sandra. Entre los autores afiliados se encontraba el médico Idjarrury Sompré, profesional indígena kanhgág que trabaja en el Distrito Sanitario Especial Indígena de Guamá Tocantins. Según Bruno, la presencia de representantes indígenas, tanto del ámbito de la salud como de otros ámbitos, enriqueció el debate, amplió la comprensión del territorio y fortaleció el compromiso del capítulo con diferentes sistemas de conocimiento. 

La preocupación por la participación y la diversidad de interpretaciones también guiaron la redacción del capítulo. Los autores buscaron un lenguaje claro y accesible para asegurar que las recomendaciones llegaran a diferentes públicos. 

Nos esforzamos por evitar la jerga y los términos excesivamente técnicos. Este documento está dirigido a los responsables de la toma de decisiones y al público en general. Queremos que los mensajes sean comprendidos por quienes no pertenecen al ámbito académico, confirma Bruno. 

El experto afirma que la elaboración colectiva del informe generó diversas experiencias de aprendizaje, especialmente en el diálogo con líderes locales e indígenas. Uno de los puntos planteados en estos intercambios fue la necesidad de ser cautelosos con expresiones como «descubrimiento» en relación con el conocimiento sobre la Amazonía. 

Un líder indígena nos recordó que gran parte del conocimiento que la ciencia está sistematizando es, de hecho, conocimiento ancestral. A veces, no se trata de 'descubrir' algo, sino de establecer un diálogo con conocimientos ya existentes. Este fue un importante ejercicio de reflexión sobre nuestro lugar como científicos y sobre el respeto por otros sistemas de conocimiento, afirmó. 

Edição: 
vinicius ferreira

Se permite la reproducción del texto sin fines de lucro siempre que se cite la fuente (Comunicação / Instituto Oswaldo Cruz)