Veranos de 2017 y 2018. Debido a la baja cobertura de vacunación, Brasil enfrentó los dos mayores brotes de fiebre amarilla de la historia: hubo 1.150 casos y 407 muertes de 1960 a 2015, en comparación con 2.045 casos confirmados en humanos y 677 muertes de julio de 2016 a mayo de 2018. El récord de primates afectados por el virus también es notable, con más de 2.400 casos de epizootias en los últimos dos años.
La ruta trazada por el virus muestra que el patógeno comenzó a cobrar víctimas en el Norte del país, entre 2014 y 2015, con posterior expansión hacia el Este y el Sur, llegando al Centro-Oeste entre 2015 y 2016, y arribando a los estados de la región Sudeste a mediados de 2016. La proximidad del verano trae riesgos de nuevos casos, si la población no responde a la campaña de inmunización del Ministerio de Salud.
La fiebre amarilla se puede prevenir mediante vacunación desde finales de la década de 1930. La vacuna se considera segura y tiene una eficacia del 95% al 99%.
Conscientes de este problema de salud pública, investigadores del Instituto Oswaldo Cruz (IOC/Fiocruz) se dedicaron a un conjunto de acciones que contribuyeron al seguimiento, diagnóstico y vigilancia de la enfermedad. Los aportes más recientes están relacionados con estudios sobre el mapeo del genoma completo del virus y la ruta de diseminación de los brotes en el país.
Veranos de 2017 y 2018. Debido a la baja cobertura de vacunación, Brasil enfrentó los dos mayores brotes de fiebre amarilla de la historia: hubo 1.150 casos y 407 muertes de 1960 a 2015, en comparación con 2.045 casos confirmados en humanos y 677 muertes de julio de 2016 a mayo de 2018. El récord de primates afectados por el virus también es notable, con más de 2.400 casos de epizootias en los últimos dos años.
La ruta trazada por el virus muestra que el patógeno comenzó a cobrar víctimas en el Norte del país, entre 2014 y 2015, con posterior expansión hacia el Este y el Sur, llegando al Centro-Oeste entre 2015 y 2016, y arribando a los estados de la región Sudeste a mediados de 2016. La proximidad del verano trae riesgos de nuevos casos, si la población no responde a la campaña de inmunización del Ministerio de Salud.
La fiebre amarilla se puede prevenir mediante vacunación desde finales de la década de 1930. La vacuna se considera segura y tiene una eficacia del 95% al 99%.
Conscientes de este problema de salud pública, investigadores del Instituto Oswaldo Cruz (IOC/Fiocruz) se dedicaron a un conjunto de acciones que contribuyeron al seguimiento, diagnóstico y vigilancia de la enfermedad. Los aportes más recientes están relacionados con estudios sobre el mapeo del genoma completo del virus y la ruta de diseminación de los brotes en el país.
Se permite la reproducción del texto sin fines de lucro siempre que se cite la fuente (Comunicação / Instituto Oswaldo Cruz)